“Right to repair” el derecho a reparar es una idea que intenta combatir la obsolescencia programada

03.10.2021

El movimiento intenta revertir esa capacidad que tiene todo de romperse y de que sea muy difícil de arreglar y así los gigantes tech nos obligan a comprar

En todo el mundo hay movimientos que apuntan a demandarles a compañías como Apple, Samsung o Sony que hagan sus dispositivos más accesibles. Lo interesante es que estos planteos se están debatiendo de manera muy fuerte en los Estados Unidos, donde tiene incluso el apoyo del Presidente, Joe Biden que a mediados de este año firmó una orden ejecutiva orientada al "right to repair". Lo cierto es que el tema existe desde hace años, pero la discusión hizo muy fuerte a medida que más productos se vuelven cada vez más sofisticados y se integran con componentes electrónicos. De hecho lo que comenzó como una demanda por la electrónica de consumo masivo como celulares, laptops y computadoras también se trasladó a la industria pesada 

En Argentina hay movimientos que se dedican a combatir estas dificultades que se pueden generar durante una reparación, en la Universidad Nacional de Córdoba, por ejemplo, funciona un programa que se llama RAM, Renovación y Actualización de Máquinas. A nivel mundial, Steve Wozniak, co-fundador de Apple, planteó la discusión con un video que hizo a mediados de año explicando por qué apoya al movimiento

El Derecho a Reparar plantea la idea de que si comprás algo, tenés el derecho a repararlo o mandarlo a reparar por tu cuenta. No tenés que quedar obligado a que el desarrollador oficial sea el único capacitado para hacerlo. Lo interesante es que el usuario promedio está acostumbrado a esto cuando se trata de otros bienes pero no a lo que tiene que ver con aparatos tecnológicos corrientes, si pinchamos una cubierta de la bicicleta, ¿vamos a la bicicletería a poner un parche o tiramos la bicicleta y la cambiamos por otra? Con la electrónica debería suceder lo mismo.

El problema es que todo lo que tiene "una computadora" o un chip detrás empieza a complicar la ecuación. Sobre todo porque los que manufacturan los productos suelen poner etiquetas dentro de ellos que, si se rompen, hacen que se pierda la garantía oficial. En Estados Unidos se están dando pasos hacia adelante en la teoría, pero la práctica complica las cosas, los compradores estadounidenses ya se les permite reparar lo que compran, pero cuando efectivamente intentan hacerlo se encuentran con que no hay información o faltan piezas para poder hacer las reparaciones.

Los objetivos del movimiento del right to repair son:

  • Que las compañías pongan información a disposición
  • Que los usuarios puedan comprar herramientas para reparar
  • Permitir el desbloqueo de los dispositivos
  • Que el diseño sea proclive a la reparación

El derecho a reparar tiene también un sentido ecológico. No se trata sólo de cuidar el bolsillo del consumidor, sino frenar la enorme cantidad de dispositivos que se producen y desechan al año. Grupos ecologistas sostienen que las leyes en el sentido de la reparabilidad son un progreso hacia el ahorro de emisiones de carbono y el uso de los recursos de manera más inteligente, según estudios, los europeos producen 16 kilos de desechos electrónicos por persona anualmente.