Las formas de moverse de los Papas a traves de los tiempos

20.07.2021

El recorrido es fascinante, con sillas de manos, pensadas para no cansar al Papa durante las largas liturgias o para atravesar las vastas salas del Palacio Apostólico, sillas de caballo, camillas, carruajes, sillas gestatorias hasta reproducciones a escala de trenes y aviones. 

Entre los muchos y diversos medios de movilidad, se me vienen a la memoria, la Berlina de Gran Gala, el carruaje de las grandes ocasiones, construido en Roma en 1826 por León XII y enriquecido en su decoración unos veinte años después por Gregorio XVI. Este carruaje era tirado por 6 caballos muy elegantes. La decoración interior respeta el protocolo codificado desde la época de Urbano VIII Barberini, que inauguró el uso de la carroza papal en el siglo XVII. Está concebido como una "sala del trono sobre cuatro ruedas" en la que el asiento del Papa es un auténtico trono, coronado por un baldaquín en el que la paloma del Espíritu Santo está decorada en tela. Durante la era de Napoleón este y muchos otros carruajes fueron destruídos o robados y aparecieron otros con toda la impronta napoleónica, decorados con mucha ostentación y resaltando la figura de Napoleón Bonaparte.

Pío XI fue el Papa de la transición de los carruajes a los coches. Inmediatamente después de los Pactos de Letrán, viajó al mismo para celebrar su 50º aniversario como Sacerdote en un Graham Paige americano, que seguía equipado como los antiguos carruajes al estilo de un "Salón del Trono". A este le sucedieron un sin número de modelos como el Mercedes Nürburg diseñado por Porsche, extremadamente elegante. Posteriormente aparece el Citroën Lictoria C6, fabricado íntegramente en Italia, con las dos luces laterales decorativas y el asiento del chófer colocado fuera de la cabina del Papa.

Mas cerca en el tiempo, todos recordamos al bautizado "papamóvil" del atentado. Para poder recorrer varias veces la Plaza de San Pedro y saludar al mayor número posible de peregrinos llegados para el Jubileo, Pablo VI dispuso la compra de un Toyota, que ahora se conserva en el Patio de Castel Gandolfo. Su descendiente directo es la Campagnola blanca donado por Fiat en 1980 a Juan Pablo II, una reliquia, ya que fue testigo del atentado del 13 del Mayo de 1981, tras el cual quedó bajo secreto pontificio. Tras el atentado, la Mercedes, heredado de Pablo VI y utilizado a lo largo de los 26 años de pontificado del Papa polaco, sufre algunas modificaciones y es blindado en su carrocería y cristales antibalas, de tres centímetros de grosor. Así los distintos Papas fueron teniendo distintas formas de movilidad terrestres y aéreas, cada vez con mas sofisticación y resguardos ante posibles atentados.

Una nota pintorésca es la siguiente, "el piloto de la cristiandad", así fue definido Benedicto XVI en la dedicatoria con la que el Presidente de Ferrari, Luca Cordero di Montezemolo, acompañó el regalo del volante de Fórmula 1 de Michael Schumacher de 2003 en Diciembre de 2005. Al recibir el volante, Papa comparó su complicada tecnología con la "complejidad de la conducción de la Iglesia".