El asesino invisible, el Monoxido de Carbono

24.05.2021

El Monoxido de Carbono es un gas muy tóxico para las personas y los animales. Ingresa al organismo a través de los pulmones y desde allí pasa a la sangre, ocupando el lugar del oxígeno.

El Monóxido de Carbono reduce la capacidad para transportar oxígeno de la sangre y hace que las células no puedan utilizar el oxígeno que les llega. La falta de oxígeno afecta principalmente al cerebro y al corazón. Puede provocar intoxicaciones graves, incluso la muerte. Se lo llama el asesino invisible porque no tiene olor, ni color, ni sabor y no irrita los ojos ni la nariz.

Las intoxicaciones con Monóxido de Carbono son más frecuentes en épocas frías, porque aumenta el uso de todo tipo de calefactores y porque suelen cerrarse las puertas y ventanas impidiendo la llegada de aire fresco, y también la salida de los gases tóxicos que se acumulan en el interior de las viviendas.

¿Cómo se produce la intoxicación por Monóxido de Carbono?

El Monóxido de Carbono se produce por la combustión incompleta de cualquier material que contenga carbono como gas, petróleo, carbón, kerosene, nafta, madera, plásticos, etc.; en un ambiente con una concentración de oxígeno escasa o insuficiente. Esto se puede dar en calefones, termotanques, calderas, estufas, braseros, salamandras, cocinas, anafes, calentadores, parrillas a leña o carbón, hornos a gas o leña, motores de combustión como vehículos, motosierras, generadores eléctricos, etc.

¿Cuáles son sus síntomas?

Se debe sospechar una intoxicación con Monóxido de Carbono cuando una o varias personas al mismo tiempo, que estuvieron en un ambiente cerrado, presentan:

Dolor de cabeza

Mareos

Somnolencia

Debilidad

Cansancio

Náuseas/Vómitos

Pérdida del Conocimiento y/o Convulsiones

Palpitaciones

Dolor de pecho

Paro Cardiorrespiratorio

Muchas intoxicaciones por Monóxido de Carbono parecen intoxicaciones alimentarias, gripes o accidentes cerebrovasculares. En niños pequeños puede simular un cuadro meníngeo por la irritabilidad, llanto continuo y rechazo del alimento.

¿Qué hacer cuando se presentan signos de intoxicación con Monoxido de Carbono?

Abrir puertas y ventanas para ventilar. Retirarse o retirar a la víctima del lugar contaminado para respirar aire fresco. Llevar a la víctima rápidamente al Hospital, o al Centro Asistencial más próximo aunque haya recuperado el conocimiento. Allí informar al equipo de salud sobre el antecedente de exposición a gases de combustión. Siempre es conveniente consultar con un Centro de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológico.

¿Cómo prevenir las intoxicaciones por Monóxido de Carbono?

La insuficiente ventilación es un factor siempre presente en las intoxicaciones con Monóxido de Carbono. Es muy importante la correcta evacuación de gases al exterior. Esto evitará la acumulación de gases tóxicos en el interior de las viviendas. Por eso fundamental el control de la instalación y el buen funcionamiento de artefactos y además:

Mantener los ambientes bien ventilados.

Si se encienden brasas o llamas de cualquier tipo, no dormir con éstas encendidas. Siempre apagarlas fuera de la casa.

No usar el horno u hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente.

No mantener recipientes con agua sobre la estufa, cocina u otra fuente de calor.

El calefón no debe estar en el baño, ni en espacios cerrados o mal ventilados.

No encender motores a combustión como grupos electrógenos, motosierra, etc. en ambientes cerrados, en sótanos o garajes.

Algunos indicios que nos pueden hacer sospechar de la presencia de Monóxido de Carbono en el ambiente son la coloración amarilla o anaranjada de la llama de hornallas o estufas y la aparición de manchas de hollín, tiznado o decoloración de los artefactos, de sus conductos de evacuación o alrededor de ellos.